dimarts, 14 de setembre de 2010


Una velada musical muy especial.

El pasado 31 de agosto, asistimos a un concierto muy especial. Su título: “MÚSICA EN TEMPS DE GUERRA”, con un programa compuesto por piezas que evocaban el panorama musical de la Barcelona de los años de la República y en plena Guerra Civil: “When day is done” de Benny Carter (jazz) / “Monòleg” pieza experimental de Ernst Krenek / “Fragmento de la “Suite para violonchelo” de J.S. Bach / “Adiós muchachos” Tango / “Mon homme” la pieza que inmortalizó Edith Piaf / “Ay Carmela-Himno Republicano-Los Partisanos” / “La Dama de Tremp” galop de cortesía / Aria de la “Suite Nº 3 para orquesta en Re Mayor BWV 1068” de J.S. Bach.
La interpretación y comentarios, sobre las circunstancias en las que se escuchaba esta música, corrieron a cargo de Oriol Romaní, acompañado al teclado, por Federica Mazzanti.
Resultó una velada, al aire libre, muy emotiva, ya que como complemento, previo a la sesión musical, se visitó el Refugio 307, situado en la falda de la montaña de Montjuich, exactamente en el nº 169 de la calle Nou de la Rambla del barrio del Poble-sec.
Hoy en día, el Museu d’Historia de Barcelona, está rehabilitando varios de los refugios antiaéreos, existentes que se construyeron en nuestra ciudad, para defender a la población civil de la barbarie de los ataques aéreos.
La aparición de una nueva forma de lucha: los bombardeos a la población civil, cambiaron el panorama bélico que hasta entonces se había llevado a cabo. Ya no se trataba de enviar tropas al campo de batalla y que lucharan los ejércitos, lejos de las poblaciones. En la Guerra Civil española, se experimentó sobre la implantación del terror al pueblo, para desmoralizar al enemigo, práctica que después se aplicaría en la II Guerra Mundial. Nuestra ciudad soportó el primer bombardeo efectuado desde el mar. Objetivo: la Maquinista Terrestre y Marítima, en la Barceloneta y los talleres de la Elizalde, en la calle Rosellón, junto al Pº de San Joan. A éste le siguieron los bombardeos perpetrados desde el aire, por la aviación fascista musoliniana. En consecuencia, surgen los “refugios antiaéreos”, promovidos por la Junta de Defensa Pasiva que se creó a instancias del Govern Català y los ayuntamientos.
El Refugio 307 tiene cerca de 400 m de túneles construidos con la típica “volta catalana” de 1,6m de ancho por 2m de alto. Su capacidad estaba prevista para 2000 personas. Durante su recorrido pudimos observar que se habían construido urinarios en las dos entradas, uno a cada extremo. Un espacio para el grupo electrónico Una fuente (que no estaba prevista, pero que surgió de la montaña). Una cisterna. Una enfermería. Una sala para los niños. Un espacio que se supone era para guardar alimentos. Incluso una “llar de foc” que alguien construyó por su cuenta. Al término de la guerra, aún no se había concluido la parte final del proyecto. Se continuó construyendo en los inicios de los años 40, según parece, por la creencia de que se entraría en la II Guerra Mundial. En este refugio se instalaron varias familias, después de la guerra que estuvieron viviendo hasta los años 60. Eran gentes venidas de Granada, acostumbradas a vivir en cuevas.
Rafael Septiembre 2010

1 comentari:

Maria Teresa ha dit...

Jo també he visitat el Refugi 307, comparat amb el de la plaça del Diamant, és molt més gran, ample i de construció més sólida. Diuen que de tots és el millor, encara que els petits tenen la seva importància, al ser construïts per la gent del barri.