dimarts, 7 de setembre de 2010

El nombre de los cines.

Desde jovencito supe, por algún comentario hecho en la familia, que habían cines que al entrar las tropas franquistas en Barcelona, les obligaron a cambiar de nombre. Naturalmente los que yo sabía fueron los de mi barrio.
Esto viene a cuento, porque estos días en tv y la prensa se ha hablado de algunos nombres que han aparecido, escritos sobre la pared o en placas que habían estado tapadas, nombres de calles puestos durante la República o durante la Guerra Civil y que se tuvieron que quitar, tapar o destruir con el nuevo régimen. Esta noticia pues, me ha llevado a escribir sobre los nombres de algunos cines de la ciudad, a petición de nuestro amigo Fernando. Escribiré pues, sobre los que yo conocía y que precisamente por ello he ido investigando, consultando en algunos libros o hemerotecas, para tener datos más fidedignos. Empezaré por el cine Gloria, un cine de mi barrio, nombre por el que los de nuestra generación le conocimos. Se hallaba situado en la Gran Vía de les Corts Catalanes, entre las calles de Viladomat y Conde de Borrell.
Este cine se le bautizó con el nombre de Volga, mucho antes de nacer yo. Exactamente se inauguró el 10 de noviembre de 1932. Su nombre fue producto de la moda de lo ruso en los años 30. De Volga pasó a llamarse Bolga. Y no fue por analfabetismo, como bien contaba Jordi Torras en su libro. Fue para cumplir con el Decreto Orden de 1938 que obligaba limpiar de extranjerismos en los nombres de todo tipo de locales. Así pasó a ser Bolga en 1939 y evitar la multa. Pero le duró poco. En 1940 se lo cambiaron por Gloria, un nombre más acorde con la ideología del nacional-catolicismo del nuevo régimen. Y siguió así hasta pasar a la gloria, cuando cerró el 7 de abril de 1966, (fue uno de los cines que se adelantaron a la gran moda del cierre de locales en nuestra ciudad), con la proyección de “Zorba el griego” y “Tempestad en Ceylán”. Antes de ser un cine fue un garaje y hoy es el garaje de la finca que construyeron en su lugar. Volvió a sus orígenes.

Rafael Septiembre 2010