dimarts, 21 de setembre de 2010

GRÀCIA I ELS SEUS CINEMES

com que no puc aportar res sobre els cinemes de Gràcia, he pensat en aquesta cançò d'en Serrat que jo crec que la va fer pensant en en Rafael. I si no, jo li dedico.

LOS FANTASMAS DEL ROXY

Sepan aquellos que no están al corriente
que el Roxy, del que estoy hablando, fue
un cine de reestreno preferente
que iluminaba la plaza de Lesseps.
Echaban NO-DO y dos películas de esas
que tu detestas y me chiflan a mí,
llenas de amores imposibles y
pasiones desatadas y violentas.
Villanos en Cinemascope,
hermosas damas y altivos
caballeros del sur
tomaban el té en el Roxy
cuando apagaban la luz.
Era un típico local de medio pelo
como el Excelsior, como el Maryland,
al que a mi gusto le faltaba un gallinero
con bancos de madera, oliendo a zotal.
Mirándose en sus ojos claros
el patio de butacas
aplaudió con frenesí
en la penumbra del Roxy
cuando ella dijo que sí.
Yo fui uno de los que lloraron
cuando anunciaron su demolición
con un cartel de "Nuñes y Navarro
próximamente en este salón".
En medio de una roja polvareda
el Roxy dio su última función
y malherido como King Kong
se desplomó la fachada en la acera.
Y en su lugar han instalado
la agencia número 33
del Banco Central.
Sobre las ruinas del Roxy
juega al palé el capital.
Pero de un tiempo acá, en el banco, ocurren cosas
a las que nadie encuentra explicación.
Un vigilante nocturno asegura
que un transatlántico atravesó el hall
y en cubierta Fred Astaire y Ginger Rogers
se marcaban "El continental".
Atravesó la puerta de cristal
se perdió en dirección a Fontana.
Y como pólvora encendida
por Gràcia y por la Salut
está corriendo la voz
que los fantasmas del Roxy
son algo más que un rumor.
Cuentan que al ver a Clark Gable en persona
en la cola de la ventanilla dos,
con su sonrisa ladeada y socarrona,
una cajera se desparramó.
Y que un oficinista de primera, interino,
sorprendió al mismísimo Glenn Ford
en el despacho del interventor
abofeteando a una rubia platino.
Así que no se espante, amigo,
si esperando el autobús
le pide fuego George Ralt.
Son los fantasmas del Roxy
que no descansan en paz.


Un petó. MARISA

2 comentaris:

Rafel ha dit...

En nuestro barrio tuvimos un fantasma de verdad que tenía a todos muy entretenidos. Fue el de cine Provenza (salió en los periódicos) Aparecía por las noches y hacia mucho ruido. El cine ya había cerrado e iban a demolerlo para construir pisos. Se destruyó. El fantasma desapareció, pero volvió a surgir cuando los pisos estaban a punto de ser terminados, con lo cual nadie compraba los pisos. Fueron la policía y los bomberos, pero nunca lo encontraron. Rafael.

Maria Teresa ha dit...

Serrat sempre... que bonica és la cançó, la cantavem fa anys la gent de Gràcia.