dimecres, 8 de setembre de 2010


8. Los años 30 tocan a su fin.


Vamos a dar un salto y dejar atrás personajes como Maurice Chevalier, Bebe Daniels, Al Jolson o la gélida y elegante Eleanor Powel de la que recomiendo “Nacida para la danza” (1936), y también a la sensual y vulgar Mae West y sus boys. Films que han quedado en la memoria de todos, como “Melodías de Broadway”, “La espía de Castilla”, “Rose Marie”, “Vampiresas 1933” y “Vampiresas 1937” o los films de Diana Durbin. Para ver que la supremacía de la Warner Bros y la RKO, un cine hecho por estrellas, cantantes, bailarines y grandes cuerpos de baile, van a dejar paso a la MGM y la Fox, a partir de 1939. Así pues antes de pasar a la nueva etapa quiero recordar que dejar atrás la década de los 30 es dejar de hablar de “Alma de bailarina”, “La alegre divorciada”, “Roberta”, “Ritmo loco”, Sombrero de copa”, y la gran mayoría de los films de Fred Astaire, unas veces acompañado por Ginger Rogers y otras por Rita Hayworth, Eleanor Parker o Lucille Bremer. O dejar de hablar de “Escándalos romanos”, “Desfile de candilejas” o “The gold diggers” o bien las operetas de la MacDonald con Nelson Eddy. De Fred Astaire y Rita Hayworth volveré a hablar más adelante.
A partir de ahora, las estrellas darán la alternativa a los directores, aunque éstos basen su trabajo en el de aquellas. Y entre las estrellas, va a nacer, la que durante casi treinta años, va a ser una de las máximas figuras del género musical: Judy Garland.
Fue lanzada como estrella en “El Mago de Oz” (1939), aunque ya había intervenido en varios films entre ellos “Andrés Harvey se enamora” con Mickey Rooney con el cual rodaría después toda una serie de films juveniles. Pero detengámonos en “El Mago de Oz”. Continuará…

Rafael Rodríguez-Bella 2010

1 comentari:

Mª Teresa ha dit...

Esperem la continuació, els teus comentaris són un bon recordatori.