dimecres, 25 d’agost de 2010

MIS RELATOS EN LA RED

relat núm. 21, un xic surrealista.

Hasta que decidimos volver a colgarla en la pared, aquella cabeza fue dando tumbos por toda la casa. Nunca en la familia había habido tales discusiones por un hecho semejante. Papá se negaba a que estuviese junto a "su" jabalí y "su" ciervo. Mi abuela me daba la razón argumentando que era mi trofeo y que yo tenía el mismo derecho que mi padre a exhibirlo. Mamá se quejaba de que estaba empezando a apolillarse y se lo ponía todo perdido.
Finalmente el sentido común se impuso y la cabeza de mi osito de peluche fue colocada de nuevo en su sitio el día de mi décimo cumpleaños.