dimarts, 10 d’agost de 2010

MIS RELATOS EN LA RED

relat núm. 7, una mica lleig.

A ella, estaba claro, le gustaban los chicos malos, como su hermano. Desde que cumplió los nueve años, su hermano la consolaba cuando tenía pesadillas. Se metí en su cama y le decía palabras dulces y la acariciaba hasta que se calmaba y se dormía acurrucada junto a él.
Con el tiempo, ella aprendió a devolverle las caricias, hasta que un día les sorprendió su madre: ¡Eres malo! - le dijo. Vete de esta casa.
Ella nunca le olvidó y cuando fue mayor, empezó a frecuentar hombres malos a los que les gustaba que se comportara como una niña.