dimecres, 18 d’agost de 2010

MIS RELATOS EN LA RED

relat núm. 15, recordant la festa vampírica.


Entonces reconocí la mirada de la fotografía. Era yo, desde luego, pero hacía mucho tiempo. Había sido un joven muy apuesto al cual perseguían todas las mujeres. Lo que hacía con ellas había entrado en los anales de la historia.
Tuve curiosidad por ver mi imagen actual y me acerqué al espejo. Nada, no se veía nada. Tal vez fuera mejor así.
Han pasado trescientos años y soy un vampiro.



1 comentari:

Anònim ha dit...

Cuidado, las fotografías no tienen mirada. Rafael.