divendres, 6 d’agost de 2010

MIS RELATOS EN LA RED

Aquí va el número 3

No les digo por dónde saqué a la abuelita porque seguro que no reeditarán el cuento. Sepan que, una vez convenientemente troceada y metida dentro de la bolsa de basura, la dejé en la puerta de la casa.
Después, procedí a ventilar bien la cabaña y a perfumarla con un aerosol "olor pino" que encontré en la alacena.
Acto seguido, quemé el absurdo camisón y el ridículo gorrito que no había conseguido tapar mis enormes orejas.
Despojado de toda apariencia humana, me miré en el espejo contemplando orgulloso mis atributos.
Entonces marqué el número del móvil de la niña.