dijous, 13 de gener de 2011


TODO ES POSIBLE EN PARÍS

16
El regreso


Se desentendió del empleado del Louvre como pudo, aquel lío de las desapariciones de personajes de los cuadros le parecía absurdo y lleno de truco, porque seguro que había truco, y él no estaba allí para perder el tiempo con esas tonterías, además al día siguiente, tenían previsto marchar. El tren salía desde la estación de Austerlitz, así que nada de misterios ni trucos de prestidigitador, tenían suficiente con lo que habían vivido aquellos días. Ahora tocaba regresar. Además sabían perfectamente que en el arte todo es trampa y todo verdad, aquí está precisamente la gracia y el interés, porque además significa posibilidad de juego, de manipulación, donde todo puede desaparecer y existir a la vez. Créame, le dijo al empleado, no se preocupe lo más mínimo, deje que suceda. Es más, participe de este juego y verá como su vida se verá enriquecida. Dicho lo cual se despidió de él. Cuando al día siguiente, subieron al tren, hacía un frío intenso. París iniciaba su etapa más fría del año. El tren iba al completo, le dijeron, cuando él preguntó al revisor. Pero éste le dijo también que, de un personal muy especial, como nunca habían tenido hasta ahora. ¿Qué quiere decir con eso? Pues verá usted, algunos los conozco, pero a otros no. Son de otra época, aunque sus nombres me suenan. Y lo curioso es que iban detrás suyo, quiero decir que parecía que le seguían o que iban con usted. Pues que yo sepa, solo vamos mi mujer y yo. Bueno, pues mire, le mostraré la lista quizá le diga algo, no sé. Y le mostró la lista: Aquí están los que conozco: Picasso, Monet, Napoleón, Moebius, Rapunsel, Simone Signoret, Catherine Deneuve, … y aquí tiene los que nunca he oído hablar de ellos: Winsor McCay, Little Nemo, Tardi, Giardino, Peeters et Schuiten, Leterrier, Ingres, David, Delacroix, Vermeer…
¿A usted le dicen algo esos nombres? No respondió de buenas a primeras. Hizo como que se quedaba pensativo y evitó todo tipo de comentario. El tren se puso en marcha y ya no volvieron a hablar del tema. Cuando llegaron a Barcelona, una vez en el andén de la estación de Francia, él se giró y efectivamente vio que todos aquellos personajes les seguían. Se lo dijo a ella, ambos los miraron y se sonrieron, por tener tan grata compañía que llevarse a casa.

FIN

2 comentaris:

maria dolors ha dit...

Molt bon final. Expliques molt bé, al llarg de tota la saga, l'home i la seva circumstància, o sigui la vida. Gràcies per parlar del que ens interessa i deixar-nos formar part d'aquesta circumstància i vivències. És fantàstic que el que enriqueix els nostres amics també ens enriqueixi a nosaltres.

marisa ha dit...

Un final molt sugerent. Marisa