dijous, 6 de gener de 2011


TODO ES POSIBLE EN PARÍS

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Las fuentes de la place de la Concorde


Anulada la visita a Monet, se dirigió a la Place de la Concorde, enfilando les Champs Élycées. Al cruzarlos comprobó la perfecta composición simétrica con la plaza al fondo y la gran noria al centro. La tarde se oscurecía por momentos y esto hacía brillar más aún, las luces navideñas inauguradas el día anterior. Se propuso seguir adelante y visitar el Jeu de Paume. Pero cuando estuvo en el centro mismo de la plaza, se detuvo a observar como limpiaban y restauraban una de las fuentes. La otra estaba funcionando reluciente, se diría que recién estrenada. Unos operarios enfundados en anchos y herméticos trajes de una sola pieza, color blanco, y enmascarados con filtros de aire, parecían seres de centrales nucleares expuestos a la radioactividad. Entonces vino a su memoria, una escena bien diferente a todo aquello. La escena de “Un americano en París” donde, en aquel mismo lugar, Gene Kelly, tomaba en sus brazos a Leslie Caron que lucía unas hermosas piernas, enroscadas al cuerpo del bailarín. El rojo y azul de los focos de entonces era sustituido ahora, por un gris plomo oscuro. Más oscuro que el de un buque de guerra. Pensó, que aquello confirmaba que las cosas habían ido a peor.
Rafael.

2 comentaris:

maria dolors ha dit...

Vaja quin optimisme. I això que era a Psaríos. Si arriba a ser a Moscú, o a Barcelona,posomper cas...

maria dolors ha dit...

Ai m. escric amb l'ordinador petit que trabuca les lletres i no ho séarreglar. Suposo però que s'entén.