diumenge, 9 d’octubre de 2011

S.M. Einsenstein
Sergei Prokofiev



(y 3)

“ALEKSANDR NEVSKI”

(último apunte)

Este último apunte es para resaltar la gran amistad que les unía a S.M. Einsenstein y Sergei Prokofiev y su forma de trabajar. Un dato que me ha pasado Susi y que yo desconocía, y que demuestra la preocupación que sentía Einsenstein para que la banda sonora estuviese vinculada con la imagen de forma plena, como ya dije que plasmó en su Manifiesto de 1928. Einsenstein reescribía el guión de su película capitulo a capitulo diariamente, preparando el rodaje para el día siguiente. Una vez tenía escrito el capitulo se lo enviaba a su amigo Prokofiev para que le compusiera la música. Einsenstein sabía que al siguiente día y a la hora en punto aparecería su amigo Prokofiev y le entregaría la partitura. Einsenstein empezaba a rodar teniendo la partitura delante para dar así el ritmo que deseaba a las escenas. Eso me ha hecho recordar la forma en que se rodó “Casablanca”: por la noche escribían las escenas que debían rodar al día siguiente, ignorando que rumbo llegaría a tomar la historia, hasta su final. Rodar así solo se puede hacer cuando se está en estado de gracia. No todo el mundo puede hacerlo. Eso es evidente. Sabido esto, se entiende la fuerza de aquellas imágenes y su música, como una unidad indivisible, y curiosamente la partitura de “Aleksandr Nevski” ha funcionado en su formato para las salas de concierto.