dissabte, 8 d’octubre de 2011


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ALEKSANDR NEVSKI

(1938)

“Aleksandr Nevski” se estrenó el 23 de noviembre de 1938 en el Teatro Bolchoi de Moscú. Habían transcurrido seis años y medio después de la amarga experiencia trasatlántica de Sergei Mijailovich Eisenstein y demostró una vez más su maestría con este film.

“Aleksandr Nevski” la primera película, después de “El acorazado Potemkin” que fue responsable por completo, sin tener que aceptar alteraciones, supresiones o añadidos.

Cuando vi por primera vez el film (fue en 1965 en el desaparecido cine ABC de la calle Balmes, lugar donde se llevaban a cabo las proyecciones de la Filmoteca Española, los miércoles por la noche, en sesión única y para lo cual tenías que presentarte en Información y Turismo, para solicitar el abono, que pagabas y te lo daban cuando recibían el certificado de “buena conducta” los tristemente conocidos “certificados penales”), me resultó extraño que S.M. Eisenstein eligiera una epopeya que tuvo como héroe a un príncipe de profunda vida religiosa, canonizado por la Iglesia Ortodoxa Rusa: Aleksandr Yaroslavich (1219-1262), llamado Nevski, por su victoria juvenil sobre los suecos y daneses en las orillas del río Neva. Y que concentró todas las energías nacionales contra la mayor amenaza del país: los Caballeros Teutónicos a los que venció el 5 de abril de 1242, en la memorable batalla del Lago Chund, logrando además la unidad del pueblo (en ese último punto se basaba la razón de la elección del tema, cosa que supe después). Años más tarde, enfermo, de regreso de una campaña en Crimea, abdicó y se retiró a un monasterio, renunciando a toda pompa, siendo simplemente el monje Aleksei.

Eisenstein se centró únicamente en el episodio más trascendental para los destinos de la patria, la preparación bélica y el triunfo sobre los Caballeros Teutónicos, en tono de “epopeya”. De manera que se ha dicho, y no sin razón, que “Aleksandr Nevski” representa en el cine sonoro, lo que significó “El acorazado Potemkin” en el cine mudo. A Stalin le gustó la resurrección del sentido de amor a la patria. Pero el día que se cumplían nueve meses del éxito del estreno del film, el 23 de agosto de 1939, se firma un pacto germano-soviético de no agresión y en consecuencia el gobierno hizo retirar las copias de los cines para evitar que los alemanes se molestaran. Pero esa prohibición duró lo mismo que la pretendida amistad entre Hitler y Stalin. El ataque alemán el 22 de junio de 1941 contra la Unión Soviética es el comienzo de una “guerra patriótica”. En cuanto se rompió el pacto “Aleksandr Nevski” reanudó sus proyecciones en todos los cines rusos. Stalin se ocupó de que fuera un mensaje de poderosa incitación patriótica.

CONTINUARÁ…

1 comentari:

Maria Teresa ha dit...

La teva aportació del cine d' Eisenstein i tot el que expliques, és complementa amb el concert que vaig comentar-vos de Prokófiev, seria bo poder ajuntar un dia la Cantata seguida de la peli o al revés. Tinc la traducció castellana del text èpic. Gràcies Rafel.