dilluns, 23 de gener de 2012

ESCRIBIR

De entrada diré que se escribe para uno mismo. El hecho de escribir puede ser, y de hecho lo es, una tarea fascinante, pero también puede llevarnos a la decepción, cuando uno comprueba que nadie te lee. El hecho de escribir comporta el acto recíproco de la lectura por parte de terceros, si eso no ocurre qué sentido tiene escribir. Escribir es comunicarse con el resto del mundo, de alguna forma se está diciendo aquí estoy, quiero explicaros cosas. Y las explicas pensando que uno va a ser leído y que alguien conectará con lo que has escrito. Cuando esto queda plasmado en un blog, se acentúa más la cosa, sabes o piensas que habrá alguien que te responderá, mostrándose de acuerdo o discrepando de lo que has dicho, y así se va entablando un discurso a dos voces o más que termina por enriquecernos. Pero cuando se apodera en nuestro entorno el silencio, quiere decir que algo va mal. Que nos hemos equivocado o que el personal no está para historias. Uno se revuelve contra lo que está pasando en el país que habita, por los hechos que están sucediendo que claman al cielo y lo mismo sucede con el cambiante mundo que lo están descomponiendo. Eso solo, da para generar cientos de líneas que aunque no lleguen a servir para nada, nos abren la esperanza de que algún día llegarán a servir para algo. Por lo menos para demostrar que no somos pasotas y lo denunciamos. La vida es eso, vivirla intensamente. Y cuando no se está de acuerdo denunciarlo, alzar la voz, demostrar que se está vivo, y la escritura es un medio útil para demostrarlo. Para comunicarse con el resto de los humanos y demostrar que no somos gente que nos dejamos conducir fácilmente. Escribir es apasionante o puede serlo, cuando los demás te siguen. Es formar parte de un grupo que se siente vivo ante todo lo que nos ofrece la sociedad y si lo que nos dan no es lo correcto, tenemos el deber de tratar de cambiarlo. Pero para esto hay que estar vivo y atento. Con la pluma a punto, para reconducir si es necesario lo que tratan de engañarnos. Pero escribir es también, soñar con otros mundos, otros personajes, otras historias, no todo tiene que ser, estar pendiente de lo que nos ponen delante. Escribir es no creer en las zanahorias que tratan de imponernos. Para eso está nuestra imaginación. Con la imaginación se puede cambiar el mundo. Imaginar con la imaginación, parece una redundancia, pero no lo es. Imaginar con la imaginación es no dejarse atrapar por modas, preceptos, consejos, tiranías, mercados, lo que queráis, es ser tú mismo. Inventándote a cada momento, si es necesario. Sí, inventarse uno a cada momento, es mucho más necesario que engancharse a cualquier droga (me refiero a la política o a la religiosa, esas te condicionan y no te dejan libre) y escribir te enseña a eso, a ser libre, a inventarte de nuevo, cada vez que escribes algo.

Rafael Rodríguez-Bella

1 comentari:

  1. Uf que bé. Per fi algú que diu alguna cosa negre sobre blanc. Ara no tinc temps de més conversa però me'n vaig reconciliada amb les possibilitats que tenim al davant. Si no les aprofitem ja és problema de cadascú.

    ResponElimina