dimecres, 25 d’abril de 2012


PROGRAMA DE MANO

RAPSODIA
(1954)

Como no podía ser de otra manera, me serví del cine para disfrutar de la música. Tal como ocurrió con la ópera, también seguí las producciones que llegaban a nuestras pantallas, donde se mostraban las vidas de compositores de música clásica o las vicisitudes de algunos intérpretes que en este caso eran ficticias, pero tanto en unas como en las otras, el tema era la excusa para poder escuchar memorables piezas o conciertos famosos. De entre estas últimas hubo una muy significativa para mi, entre otras cosas porque en ella se interpretaba el “Concierto para piano y orquesta nº 2 Op. 18” de Rachmninoff. Quiero aclarar que siempre he sentido predilección por las piezas de piano.
El film era “Rapsodia”, producción de la MGM con Elizabeth Taylor, Vittorio Gassman y John Ericson. La acción transcurría en un conservatorio de música en Zurich. Gassman era un esforzado violinista que aspiraba al éxito, interpretando al final del film el “Concierto en D mayor para violín y orquesta” de Tchaikovsky.  John Ericson por su parte era un brillante pianista que en la última escena interpreta el concierto para piano de Rachmaninoff, antes mencionado. La Taylor, es la muchacha rica que no sabe en qué ocupar su tiempo y que se enamora de ambos y no sabe por cuál decidirse. Un delirante melodrama con diálogos imposibles. Una historia simple sin mayor atractivo que el lucimiento de la belleza de Elizabeth Taylor y el elegante desfile de modelos que lucía y el atractivo listado de piezas musicales que se podían escuchar, de autores como Debussy, Liszt, Mendelson, Rachmaninoff y Tchaikovsky. Esto último quizá fue lo que la hizo famosa, logrando gran éxito entre el público melómano. Además tenía el elegante look de la Metro que tanto gustaba. He de decir que el film lo vi cada tarde al salir de la escuela, durante toda la semana que fue proyectado en el cine Avenida que se hallaba en la calle Parlamento esquina con el Paralelo. Mi obsesión por escuchar aquel concierto de piano fue de las más fuertes que recuerdo. Llegué a aprenderme de memoria cada momento en que la orquesta daba paso al piano. Las notas graves, gravísimas del piano en el inicio que van dando paso lentamente a la orquesta en el primer movimiento, llegando a la suavidad del moderato que me estremecía, dando paso al segundo movimiento, el adagio, una suave melodía apasionada que nos conducía al tercer movimiento y último, el allegro scherztto quizá la parte más exaltada de todo el concierto. He de confesar que salía flotando, cada vez, del cine y aquellas melodías me acompañaban hasta llegar a casa, pero que seguían aún muchos días después. Es muy probable que estos films con música clásica fueran los causantes de mi posterior afición por la música de las bandas sonoras, sobre todo las del inicio, obras de Erik Wolfgang Korngold, Max Steiner, Frank Waxman, Andre Previn, todos ellos de origen europeo y que se afincaron en Hollywood a resultas de la II Guerra Mundial y la persecución nazi. Pero de esto ya hablaré, en todo caso, más adelante.

2 comentaris:

  1. Ens estàs mostran que a més d'un gran amant del cine també ho ets de la músic clasica i de les peces de piano, aixó ho tenies més callat. Endavant amb el blog.

    ResponElimina