dimecres, 17 de febrer de 2010

Fellini

Ayer asistí a la conferencia inaugural, impartida por el comisario de la exposición Sam Stourdzé, de la exhibición “Fellini, el circo de las ilusiones” en CaixaForum. Un parlamento sencillo pero demostrativo de la personalidad del maestro que como se dijo, documentaba, exploraba, conocía y cuestionaba su mundo, nuestro mundo. Vivió un mundo que para él fue un circo. Un circo repleto de seres extraños, caricaturescos, grotescos, que de tanto serlo nos son familiares. Un mundo, un circo que con razón se le llama “felliniano”. Para él el mundo era espectáculo. Y se inaugura ahora, justo en época de carnaval, quizá para hacerle justicia, porque Fellini daba la impresión de que para él siempre era Carnaval. Él llevaba el espectáculo en las venas y nos lo brindó a través de su cámara. Ofreciéndonos su mundo. Sus exuberantes mujeres, de generosos culos y grandiosos pechos. De payasos tristes. De viejos seniles ilusionados con sus visiones eróticas. Y sobre todo nos ofreció el mejor Mastroianni y la hermosa Anita Ekberg, después de habernos entregado a una deliciosas Gelsomina y Cabiria. Ese Fellini, el de la crítica social, el director perdido en su falta de creatividad, el mecenas de la estanquera, el de la Gradisca, el que te recomienda “Bebete piu latte, il latte fa bene”, el Fellini de los burdeles, y del Jeque Bianco, éste y todos los demás Fellinis los encantaréis en la magnífica exposición de CaixaForum, repleta de fragmentos de películas, carteles, fotos, periódicos, revistas, libros, dibujos, bocetos, entrevistas, comics, como los de Milo Manara. Es una cita obligada, la que tenéis, con este personaje poliédrico, fantasioso, humano y exuberante ¡ÚNICO! RRB.

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