dijous, 9 de desembre de 2010

Vértigo


Una vez leído el libro, se sentaba encima de él. Cada vez leía con más avidez y cada vez subía más rápido. Llegó un momento en que tuvo que echar una cuerda con un cesto, para que le pusieran los libros que deseaba leer. Pero llegó un día que se le perdió de vista allá en las alturas, muy por encima de las nubes y entonces empezó a sentir vértigo. El vértigo de pensar qué hubiese sido de él, sin la lectura.
Rafael R.B. diciembre 2010.

2 comentaris:

malole ha dit...

Molt bó el final!!!

Maria Teresa ha dit...

Perfecte, no podies dir-ho millor en poques línies. Crec que has trobat el teu estil, clar i concis. Té garra.