dijous, 16 de desembre de 2010


TODO ES POSIBLE EN PARÍS
2
En el museo


El director del museo le llamó a su despacho.
—Cuénteme, sus compañeros me han dicho que vio usted algo extraño en uno de nuestros visitantes.
—Así es señor.
—Cuente, cuente…
—Me preocupó la actitud que tuvo aquella persona frente aquel cuadro. Su presencia allí, se alargó durante mucho rato. Me pareció interminable. Además, no se movió un ápice, mientras lo contempló. Permaneció como una estatua.
—¿Y qué cree que fue lo que le atrajo tanto?
—La muerte. Estoy seguro. Es el lienzo que muestra a un anciano en el lecho de la muerte, rodeado de su familia y a un pequeño, llorando y echado a sus pies.
—¿Qué edad tenía aquel visitante?
—No sabría decir. Pero su aspecto, por descontado, era el de tener una edad avanzada.
—Quizá eso justifica la atención prestada al cuadro ¿no le parece?
—Es posible. No digo que no. Pero su atención se posaba en el único espacio libre que había tras las figuras de los familiares que acompañan al viejo moribundo. Es un lugar en el que se adivinaba una extraña y leve sombra. Me di cuenta, porque en un momento dado, levantó la mano y señaló con el dedo índice aquel lugar. Después marchó. Pero de una forma un tanto extraña, casi podría decirse que desapareció.
—¿Y por qué dice que se adivinaba? ¿Acaso no es así como se ve?
—Ya no, señor.
—¿Ya no? ¿Y el hombre, ha vuelto a verlo?
—Sí.
—¿Ha vuelto?
—Está en el cuadro.
—¿Qué quiere decir?
No supo que hacer, si contestar o no a su pregunta. Temió que lo despidiese.
—¿Dígame, qué quiere decir con eso? —insistió.
—Pues… que se trata de la figura oscura y delgada, tan delgada que casi transparentan sus huesos, que ocupa aquel lugar que él señaló con el dedo.
Entonces el director dijo algo en voz baja que no terminó de entender: “Le advertí que no volviera a las andadas”.
—¿Cómo dice, señor director?
—No. nada, nada. En todo caso si volviese a aparecer ese personaje me avisa.
—Descuide señor.
Cuando regresó a casa se lo explicó a su mujer y le dijo también, que la entrevista con el director, le había dejado, aún más preocupado.
Rafael Nov. 2010

4 comentaris:

marisa ha dit...

Hola Rafa, m'ha agradat molt el conte però si l'hagués escrit jo (ojalá), l'acabaria quan diu: "Està en el cuadro". Era la mort, veritat?

Rafel ha dit...

Sí, evidentemente es una opción, pero he querido seguir, ir más allá e implicar al director que le da un giro inquietante e inesperado, para terminar con un final abierto y angustioso para el prota. Saludos. Rafel

Maria Dolors ha dit...

Seguiràs amb més? Es convertirà aquest relat en una sèrie com la dels malsons d'aquest estiu? Va si, porfa!

Maria Teresa ha dit...

Jo també t'animo a seguir amb la intriga del museu, ja veig que ho fas. ok