dissabte, 16 d’octubre de 2010


“El peinado” (1896) de Degas.

Picasso, Degas, París, Barcelona.


Picasso y Degas no llegaron a conocerse todo y estar a escasos metros el uno del otro. Hoy los tenemos juntos en el Museo Picasso de nuestra ciudad. Una magnífica oportunidad para ver todo lo que les unía y lo todo lo que les separa. La exposición establece los paralelismos existentes entre ambos. A Picasso le gustaba el sexo y sin complejos. Degas en cambio, fue un voyeur, siempre rodeado de mujeres a pesar de tener fama de célibe. Así empieza la exposición.
Con silla de ruedas, pero la hemos visitado, rodeados de solicitud y amabilidad por parte de todos, para hacernos placentera la visita. Y concluida ésta, hemos asistido a la conferencia/mesa redonda que ofrecían los comisarios de la exposición Elizabeth Cowling y Richard Kendall, moderada por Pepe Serra el director del Museo Picasso. Allí nos explicaron que no existe evidencia de que se conocieran personalmente Picasso y Degas. Aún siendo prácticamente vecinos. Picasso y sus amigos vivían en el edificio Bateau-Lavoir, en Montmartre; Degas tenía su estudio en rue Victor Massé, debajo de la place Pigalle, al lado del cabaret Le Chat Noir, que serviría de modelo a “Els Quatre Gats”.
Hay dos temas importantes en esta exposición: A) Similitudes, paralelismos, estilos, influencias, homenajes, admiración. Y B) Las mujeres.
Todo ello conjuntado a partir de varias piezas importantes y momentos pictóricos concretos. Las series de monotipos y apuntes de burdeles de Degas y en contrapunto de los de Picasso. La serie de las bailarinas (apuntes, óleos y esculturas) de Degas con la pieza importante de la escultura de “Joven bailarina de catorce años”, contrapunteada por el “Desnudo amarillo” de Picasso, cuya cara es una máscara africana, anticipando “Les demoiselles d’Avignon”. La inacabada “El peinado” de preciosos tonos rojos, cedida por la Nacional Gallery de Londres, y la réplica de Picasso “Mujer peinándose” en tonos azules, de 1906. “En el café (La absenta)” de 1876 de Degas, cedido por el Museo D’Orsay y el “Retrato de Sebastiá Junyer i Vidal” de Picasso, en potentes tonos azules. Y me paro aquí, debo frenar mi tentación de seguir enumerando y comentando todo lo visto. Mejor que lo veáis vosotros mismos. Sólo decir que, es una exposición a no perder. Mejor dicho: debe verse. Cierro así con broche de oro mi ciclo barcelonés que me ha servido de introducción a la exposición monstruo que me espera, de otro impresionista francés: Monet. Hasta la vuelta.
Rafael. Octubre 2010

1 comentari:

marisa ha dit...

Ahir vaig pensar en vosaltres per la vaga general de França. Tant de bo es solucioni ben aviat.
Que tingueu un molt bon viatge i que gaudiu molt de Monet. La Malole i jo varem veure força cosa d'ell i de Manet en el Rijkmuseum d'Amsterdam. I degut a la mort del meu germà vaig haver d'anul·lar la visita a la Fundación Mapfre de Madrid a on havien portat molts quadres dels impressionistes mentre feien obres al Museu d'Orsai. Evidentment, no em perdré l'exposició que ens recomanes.
Avui, amb la Ma. Dolors i la Ma. Teresa anem al
CCCB a veure LABERINTS.