dijous, 8 de juliol de 2010

DOS MUERTES MUY SENTIDAS

El pasado lunes 10 de mayo nos dejó, a los 82 años, victima de un derrame cerebral, Frank Frazetta el ilustrador, dibujante de comics y pintor, nacido en Brooklyn, New York, en 1928. Fue un artista que marcó tendencia, fue inspirador de muchos otros dibujantes famosos que siguieron su estilo, principalmente especializado en la ciencia-ficción y la fantasía. Yo le descubrí cuando tenía 12 años, en los inicios de los 50, mediante su personaje “Johnny Cometa”, un mecánico de coches de carreras, cuyas historietas aparecieron en la revista El Coyote, a partir del nº 141, que editó Ediciones Cliper. Años más tarde, ya en los setenta, en pleno éxito y fama, nos llegaron sus ilustraciones en las portadas de los cómics “Vampirella”, “Rufus”, “Creepy”, “Eerie” y “Dossier Negro” que editaba la Warren, aquí de la mano de Toutain. Aparecieron también carteles cinematográficos como “¿Qué tal Pussycat?”, “Tras la pista del Zorro”, “El valle de los vampiros” o “Ruta suicida” que le encargó Clint Eastwood. En su haber tiene trabajos realizados para “Tarzán”, “Conan” o “Flash Gordon”. Y en la actualidad se está preparando el rodaje del film “Tygra, Hielo y Fuego” con personajes reales, basados en su creación que llevó a término en dibujos animados, bajo la dirección de Ralph Baksi en 1983.
A partir de 1986, a sus 56 años, empezaron sus problemas de salud. Una embolia le paralizó su brazo derecho y empezó su aprendizaje para utilizar el izquierdo y así no parar de dibujar y pintar. Hasta hoy. Descanse en paz.
El otro gran desaparecido, del mundo del cómic es nuestro admirado Victor de la Fuente. (Hace un par de años pudimos ver una exposición de sus originales en el Salón del Cómic de Barcelona). La primera vez que vi su trabajo fue en la publicación juvenil “Trinca”, con su personaje “Haxtur”, después le seguiría su gran éxito “Sunday” (hoy reeditado por Glenat). Pero su gran lucha fue el franquismo. Obligado a tener que ganarse la vida desde muy jovencito, trabajó en los tebeos “Maravillas” o “Flechas y Pelayos”, en lo más duro de la posguerra. Después se exilió, pasando por Buenos Aires y de forma más estable Santiago de Chile. Desde allí trabajó para “Tarzán”. De regreso a España, sacó su “Haxtur”, lleno de simbolismos antifranquistas que lo enfrentó a la censura, teniendo que marchar de nuevo, esta vez a Francia. Instalándose en París. En 1980, recibió el premio al mejor dibujante en el Salón del Cómic de Anguleme y el “Yellow Kid”, uno de los premios más prestigiosos. Retirado y dedicado a la pintura, nuestro Premio del Salón del Cómic de Barcelona, muere en la capital francesa la primera semana de julio de 2010. Pepito Grillo, lamenta tener que hacerse eco de estas muertes, como dibujo que soy.