dimarts, 31 de maig de 2016

CINE Y POLITICA


EL CASO EDWARD DMYTRYK
(y III)

            El caso de Edward Dmytryk en el proceso conocido como la “Caza de brujas”, llevado a cabo por el senador ultraconservador MacCarthy con el Comité de Actividades Antiamericanas, tuvo mucha repercusión, incluso años después, a finales de los ochentas en nuestra ciudad durante el Festival de Cine de Barcelona.

          Dmytryk, ya en los años cuarenta era considerado uno de los jóvenes valores de la cinematografía americana, con obras de grueso calibre como: “Historia de un detective” (1944), “Venganza” (1945) un film antifascista. Algunos de sus films enmarcados dentro del llamado “Cine Negro”, dando un punto de vista comprometido con los problemas de la sociedad americana.

          Edward Dmytryk, fue llamado a declarar ante el Comité en 1947. Formó parte del grupo de los “Diez de Hollywood”. Ante la insistencia de que diese nombres, se negó rotundamente a darlos, costándole meses de prisión por desacato. Se exilió a Inglaterra, regresando a EEUU para renovar el pasaporte y en 1951, acepta colaborar con el Comité, ante la imposibilidad de trabajar. Es en ese momento cuando facilita 26 nombres de compañeros de trabajo y amigos “comunistas”, recuperando así la posibilidad de volver a trabajar en Hollywood. A partir de ahí, el tema de la culpabilidad se hallará presente, más o menos veladamente en sus siguientes films.

            En julio de 1988 los organizadores del Festival de Cine de Barcelona, convocan una rueda de prensa en homenaje a los perseguidos por el macartismo. Asistirán John Berry, Daniel Taradesh, Rosana Revueltas, Jules Dassin, Walter Bernstein. Las intervenciones se sucedieron con una cierta tranquilidad, hasta el momento en que apareció Edward Dmytryk con la intención de intervenir también, pero todos lo entendieron como un insulto personal, el hecho de que estuviera allí, por lo que el moderador Román Gubern, suprimió el derecho a su intervención. Terminando con el abandono de algunos de los presentes. Las heridas aun seguían abiertas.  

1 comentari:

Maria Dolors Giral ha dit...

I espero que encara segueixin obertes. Encara que es pugui respectar el dret,discutible, d'equivocar-se, segons quines ferides no es poden curar amb operacions d'estètica.