divendres, 22 d’agost de 2014

PINTURA


SOROLLA

Pues señor, vistos vuestros lares, situados en la mansión de Sorolla, en Madrid, deciros que en nuestra ciudad de Barcelona, y sin necesidad de coger el Ave, hemos podido deleitarnos (como no podría ser otra cosa), con una exquisita exposición del maestro que lleva el Mediterráneo en las venas y el pincel. Todo y siendo una muestra variada y consistentemente preparada, no es una muestra extensa y digo esto, porque exponer a Sorolla, nunca lo será, puesto que, cuando uno lee que hizo una exposición con 450 cuadros, resultará siempre pequeña, sea dónde sea que se haga. Pero lo expuesto en CaixaForum, es de mucha calidad y te deja satisfecho. Pero es que exponer a Sorolla siempre resultará gratificante, porque es un artista/pintor de obra fresca, de pincelada amable, espontánea, agradecida y no se me mal interprete como términos peyorativos que en absoluto. 




 Su pincelada es hasta voluptuosa, por cómo envuelve a sus personajes, por cómo se mece entre las aguas, bajo la presión del sol, porque hay instantes que el color quema sobre la arena. Porque sus blancos ciegan y sus azules/verdosos nos atraen inevitablemente. Porque por más que se esfuerce en pintar el Cantábrico y mostrarlo embravecido  en aguas turbias o con neblina, no logra hacernos olvidar su Mediterráneo, nuestro Mediterráneo, bañando niños desnudos y madres aguardándolos con los brazos extendidos, esperando cubrirlos con blancas toallas. Sorolla te incita a pintar, porque llegas a creer que es fácil. Pero luego, sabiendo que lo ha logrado después de iniciar sus estudios artísticos a los quince años en la Escuela Oficial de las Bellas Artes, y que después de que se ha llegado a cansar del clasicismo y su alma de verdadero artista le pide dejarlo y emprender su propio camino, su estilo personal, aquel que desea pintar lo que sus ojos ven. Pero además, ves que aquella pincelada que tanto me atrae, es además, una pincelada segura y te das cuenta que además es rápida. Y piensas, ¡qué poco le debían durar las telas en el caballete! Y claro, entiendes que expusiese 450 obras en una sola exposición y en otra 150 obras. ¿Existe hoy en día alguien que pueda exponer tanta obra? Pintaba rápido, eso está más que claro, pero pintaba más que bien. Y siempre con el mismo nivel. Pintaba lo que veía, con pincelada “fácil” (ahora me río de mi desgraciado adjetivo), con pincelada segura, descargando el color exacto, el que cada cuadro requería. Impresionista sí, realista sí, costumbrista sí, apasionado también, pero por encima de todos los “ismos”, es y será SOROLLA CON MAYÚSCULAS. 



2 comentaris:

Maria Teresa ha dit...

Pues si señor, dicho queda..

Maria Dolors Giral ha dit...

Sí, efectivament, l'exposició de Barcelona està molt bé però jo tenia ganes ja fa molt temps de conèixer el que fou la seva casa. En una de les habitacions, una sala-estudi vaig comptar 54 quadres seus més mil altres coses. Era un apassionat de la vida, cosa que ja es veu en les seves obres i també en el seu entorn.