dissabte, 11 d’abril de 2015

TEATRO MUSICAL


Disculpad el retraso, pero solventados unos pequeños problemillas sigo con la última parde de 

 SHOW BOAT
y 2ª parte


            Paso ahora a hablar de la representación que se ha visto, perteneciente a la Ópera de San Francisco, que la ha llevado de nuevo a los escenarios. Se trata de una producción que venía de la Ópera Lírica de Chicago (donde inició su andadura en 2012) y que había pasado por la Huston Grand Opera y la Ópera Nacional de Washington. Pero en San Francisco se cambiaron algunos de sus cantantes.
 
El personaje del estibador negro, hoy lo hemos visto interpretado por Morris Robinson, entregándose con magnificencia en su rol. La otra cantante de color, la juguetona, simpática y optimista cocinera Queenie corrió a cargo de la estupenda soprano Angela Renée Simpson, aunque su agilidad y expresividad, no estuvo a la misma altura de su voz.
            Magnolia y Ravenal: Estos personajes estaban interpretados por la bellas voces de la soprano Heidi Stober y el barítono Michael Todd Simpson, que tiene que interpretar sus coqueteos musicales en la cubierta de ese teatro flotante, pero Todd no se puede decir que sea demasiado expresivo en su interpretación.

  Patricia Racette en el papel de Julia.

La dirección de este espectáculo corrió a cargo de Francesca Zambello que lo saca a flote, con la ayuda de la elaborada escenografía de Peter J. Davison y la coreografía de Michele Lynch, cuya parcela quizá sea la más floja del espectáculo, ya que tan solo ha contado con tres parejas de baile, por parte de la compañía blanca del barco y tres parejas para los comparsas negros, una lástima, pero justo es decir que los bailarines negros superan a los blancos, en cuanto a agilidad y ritmo. Dirige la orquesta John DeMain.
            No obstante, todos cumplen con alto nivel, pero sin llegar a ser ese gran espectáculo que requería el asunto, como sí lo fue por ejemplo, el montaje que tuve la suerte de presenciar en el escenario del London Palladium en 1990 que representó la Opera North, conjuntamente con The Royal Shakespeare Company, y que en cada momento me venía en mente, inevitablemente.

 
En cuanto a la pareja cómica eran demasiado mayores para su papel, sobre todo ella que es la eterna aspirante a primera actriz de la compañía del Cotton Blossom. Además les falta saber bailar, quizá porque tenía en mente a los enérgicos bailarines Marge y Gower Campion del film “Magnolia”.


 Todo y así, la hemos podido disfrutar gracias a su bella música y a unas buenas voces, pero al menos para mí, no ha estado a la altura de lo que esperaba, tratándose del teatro de la Ópera de San Francisco, ya que creía que una gran capital como ésta ofrecía espectáculos de primerísimo nivel. Y no quiero que se interprete que lo visto ha sido malo, ni mucho menos. Solo que esperaba mucho más.



1 comentari:

marisa ha dit...

I jo que me n'alegro de la teva recuperació.