dijous, 4 de desembre de 2014

Escritura

Perplejidad


Estaba enfrascado en la siempre interesante y provocadora lectura, esta vez de la última novela de Vila-Matas, cuando apareció un fragmento que en un principio no le di mayor importancia. En la tercera línea de la página 44 de la primera edición de Seix Barral, decía que Kafka se había preguntado sencilla y candorosamente, en cierta ocasión: “¿Será cierto que uno puede atar a una muchacha con la escritura?” y seguía diciendo, después Vila-Matas: “Pocas veces se ha formulado con tanta ingenuidad, tanta precisión y tanta hondura la esencia misma de la literatura.” Me llamó la atención esa pregunta y el posterior comentario de Vila-Matas, pero continué leyendo sin más, hasta que más adelante volvió a surgir de nuevo la pregunta y fue entonces cuando caí en la cuenta de que me hallaba en condiciones más o menos parecidas, para poderme preguntar lo mismo, sin querer, quede esto bien claro, presumir de nada.
En el transcurso de una caminata del escritor, con la joven María Boston, por las calles de Kassel, éste se preguntó si realmente ella le estaba pidiendo que escribiera para ella. ¿Por qué no? ¿Sería entonces cierto que uno podía atar a una muchacha con la escritura?, se dijo. Esa era la cuestión. Y pensé entonces que en mi caso y de manera diferente, a mi también podía surgirme el hacerme esta pregunta. Y rápidamente constaté, con gran sorpresa, que yo tenía atadas a mí, ¡no una sino a dos!
Estuve por caer abatido por mi descubrimiento y me eché a temblar pensando en que en algún momento esa atadura pudiera terminar. Porque es evidente que mi escritura tiene ligadas a mi a dos mujeres o dicho de otra manera, yo estoy atado a ellas dos, por mi deseo de llevar a buen puerto mis escritos, y no quisiera pasar por un egoísta por ello.
Una vez más, Vila-Matas me conducía a la extraña situación de sentirme entre la espada y la pared, con pensamientos que de otra forma no hubiesen, a lo mejor, aparecido. ¿O fue Kafka?

“En la perplejidad habita la duda y con ella la necesidad de saber, de entender y descubrir el mundo a través de la razón crítica” Iván Escoto.
Francesca de Rimini y Paolo (1835) pintura de Ary Scheffer (1795-1858)

2 comentaris:

Maria Teresa ha dit...

Veig que segueixes fidel a la lectura de Vila-Matas i , que ell amb la seva escriptura et transporta a idees noves, fa anys que te'n sento parlar, ara ja ens explicaràs com acaben les teves dues dones. Preciosa la pintura que has triat de Scheffer.

Maria Dolors Giral ha dit...

Imagino el teu somriure al llegir el cdomentari de la M.T. és simplement,deliciosa.