dissabte, 24 de gener de 2015


Dos films polémicos, por suerte!
           
            Dos films muy diferentes en su aspecto formal, pero con idénticas intenciones, han coincidido estos días. Dos films, que en cuanto a calidad, distan mucho entre sí, como para ponerlos en el mismo cesto. Pero son dos piezas que buscan la denuncia de unos hechos que no deberían haber ocurrido nunca. Me estoy refiriendo a “El crimen de Cuenca” (1979) de Pilar Miró que se proyectó el pasado jueves 22 en la Filmoteca de Catalunya y el documental “Ciutat morta” emitido por TV3 el pasado sábado 17.
            “El crimen de Cuenca”, siempre recordaré que fue prohibida su proyección el mismo día de su estreno, secuestradas todas sus copias y Pilar Miró, su directora, sometida a un juicio militar por haber atentado contra la honorabilidad de un cuerpo militar del Estado: la Guardia Civil. No se podía permitir que quedase impune, sin castigo ejemplar tal osadía. También hay que recordar que en aquellas fechas ya había desaparecido la censura. ¿Por qué toda esta exhibición de poder? Porque el film mostraba los hecho acaecidos en 1910, cuando las autoridades detuvieron a dos labradores, acusándoles del asesinato de un pastor, cuyo cadáver nunca se encontró. Los dos detenidos eran dos hombres considerados difíciles, dos hombres que plantaban cara a cualquier injusticia. En definitiva, dos hombres a los que les tenían ganas, por eso no dudaron en detenerlos inmediatamente. Los había denunciado la madre del pastor. Que al no aparecer el cuerpo llegaron a decir que lo habían troceado, quemado y enterrado en algún lugar. ¿Dónde? Los terratenientes y un juez  pidieron que se les interrogase. Y la Guardia Civil entró en acción, por medio de la tortura, quedando constancia de la salvaje tortura que infligieron a los acusados y de los que no obtuvieron confesión. Juzgados culpables (sin pruebas), se pasaron doce años en prisión (le habían caído 18). Hasta que un día apareció el pastor. Simplemente se había ido del pueblo (huyendo también de su posesiva madre), aprovechando que había vendido unas ovejas y con el tiempo se casó y tuvo hijos, hasta que un día supo de lo sucedido (el hombre no sabía leer), y regresó al pueblo natal para aclarar que estaba vivo.
            Esos hechos acaecidos y documentados, fue lo que Pilar Miró contó en su pelcula ﷽﷽﷽﷽﷽los que no obtuvieron tados, fue lo que Pilar Mirn prisiura que infligieron a los acusados y de los que no obtuvieron ícula. Película que fue prohibida durante diecisiete meses y su directora procesada por injurias a la Guardia Civil. Cuando finalmente se estrenó el film, resultó ser la película más vista y taquillera del cine español. Esto ocurría en 1979, teníamos ya la democracia, pero en 1981 tuvimos un Golpe de Estado comandado por el guardia civil Tejero.
            Hoy en 2015, con una democracia consolidad, según dicen, se está poniendo a la picota a los realizadores del documental “Ciutat morta”, prohibido hasta ahora su pase por TV y su estreno en los cines, a pesar de haber ganado el premio del Festival de Málaga.
            De nuevo la presión de las altas instancias, para evitar su proyección. De nuevo un film muestra la brutal actuación de un cuerpo, esta vez el de la Guardia Urbana de Barcelona, actuación que se quiso tapar en su día, con la participación de autoridades y una magistrada. Con torturas brutales, sin conseguir aclarar la participación de los detenidos, uno de ellos condenado cinco años de presión. En este caso sí hubo víctima: un guardia urbano que desgraciadamente, quedó tetrapléjico, por una maceta lanzada desde lo alto de un edificio (según declararon miembros del cuerpo), también se dijo si había sido una piedra. Una oscura actuación de nuestra Guardia Urbana ¿Y van cuántas? Al trasladar a los detenidos al Hospital de Mar, vieron a una muchacha en la sala de espera, que la detuvieron, por su aspecto anti-sistema. La muchacha se hallaba allí esperando que atendiesen a su amigo (habían tenido una accidente con la bicicleta) y que no habían participado en los hechos sucedidos aquella noche. Esta muchacha fue juzgada y condenada a tres años de prisión. Lógicamente entró en una depresión. Y en una salida se suicidó tirándose de un 7º piso.
            Dos films de diferente índole “El crimen de Cuenca” y “Ciutat morta”, incluso si se quiere, de diferente factura artística, pero que inciden en lo mismo: la mala praxis del estamento del poder. El segundo, en plena democracia, según no se cansan de repetir, consolidada. Pero, las autoridades siguen en su postura contra el film y de quienes solicitan que se reabra el caso judicial. Incluso, es de lamentar, las declaraciones del Sindicato UGT de la Guardia Urbana que ha pedido al Ayuntamiento que emprenda acciones legales en defensa de la “dignidad, imagen y honorabilidad” del cuerpo y contra aquellos que lo hayan podido injuriar. (¿Se están refiriendo a los realizadores del documental?). Para la UGT, la pretensión de la emisión de “Ciutat morta” es “dañar la imagen de la institución”, según han dicho. El mismo alcalde Xavier Trías, dijo que “no es necesario creerse cosas que son bastante dudosas” y criticó los “dogmas”, dijo, que se sostiene en las tertulias. Por descontado, no ha tardado en salir a la palestra el PP, por boca de Alberto Fernández que pidió “Cerrar filas con la Guardia Urbana”, con relación a los hechos del 4F.
            Seguimos pues, en las mismas, 44 años después. Está visto que una película puede hacer levantar ampollas. Eso es lo bueno que tiene el cine que puede ser un arma de acusación ante las injusticias.  

            Rafael R.B.                                         Barcelona 24 de enero 2015