dimarts, 25 d’octubre del 2011

LA TRESCA I LA VERDESCA

Els dies Hooper

A la tardor, mentre la calor encara dura, durant uns dies hi ha una llum especial : la que jo anomeno llum Hooper. És una llum viva, tallant com un ganivet esmolat que il·lumina els blancs, sobretot, i empasta els altres colors. És clarament visible en els panorames de la ciutat que agafen la part més alta del edificis i un tros de cel d’aquell blau que recorda el blauet que es posava abans als llençols.

Això em fa pensar en allò de “de tan negre sembla blau” i el blanc esclatant que produeix un toc de blau en els blancs. Paradoxes.

Aquesta llum la trobem per la ciutat en carrerons estrets , ombrívols, amb casetes als terrats, blanques llampants contra el cel impol·lut.

Fixeu-vos-hi bé que dura pocs dies.

dilluns, 24 d’octubre del 2011




Roman Cieslewicz

Hoy lo he sabido, que aquel hombre que conocí en París la primavera de 1966, en el estudio de la revista ELLE, Roman Cieslewicz, moría treinta años después, en 1996. Diez años más que yo, y una preparación profesional muy superior a la mía, me recibió sencilla y amablemente, sin haberle pedido entrevista previa, y se miró detenidamente mis trabajos. Y para mi satisfacción y sorpresa a la vez, dijo gustarle y me preguntó qué pensaba hacer. Le expuse lo que deseaba: trabajar para la revista que él dirigía en aquellos momentos. Su respuesta fue directa ¿cuándo quiere empezar? Supongo que la expresión que vio en mi rostro fue la de la incredulidad de lo que me estaba proponiendo. Insistió: Puede empezar mañana mismo si quiere. Muy a mi pesar tuve que aclararle, en mi pobre francés que lo que deseaba, era trabajar desde mi casa y enviarle mis trabajos por correo, como otros ilustradores hacían. Lo siento, esto no puede ser. Si quiere el trabajo, tendrá que ser trabajando aquí, en mi equipo. La ilusión, la felicidad, duró solo unos instantes y regresé a la realidad. Todo volvía a quedar como antes. Aunque con un regusto a reconocimiento profesional que me dio, eso sí, satisfacción. Esa satisfacción y ese reconocimiento de los que siempre andamos escasos en nuestro oficio. La noticia que he conocido hoy, quince años después, me ha hecho recordar aquella decisión que tomé, muy decidido, tanto que, después con el tiempo siempre me he preguntado cómo me había atrevido. Si en aquellos instantes no hubiese estado casado y con una hija recién nacida, tan solo tres meses antes, posiblemente, ilusionado me hubiese quedado a probar suerte. Residir en la capital francesa, trabajar en la revista ELLE, en el equipo de Roman Cieslewicz, ¿qué más podía pedir? Estando en los inicios de mi carrera.

Salí a la calle, con mis trabajos bajo el brazo en una discreta carpeta. Imposible pensar en aquellos instantes que al día siguiente tenía una sesión fotográfica con Jaques Moutain y varios modelos para la próxima campaña de camisas Tervilor. Para eso has venido, me dije aquella noche. Trabajas para Dayax, es la que te ha enviado. Pero seguí soñando toda la noche con lo que podía haber sido. Y sobre todo que mi trabajo fue bien valorado por una de las figuras importantes del diseño y el cartelismo europeo. Aquello fue tanto o más importante. Un hombre del que conocía algunos de sus trabajos, expuestos en los pasillos del cine de Arte y Ensayo, Alexis. Y que acababa de descubrir que estaba como director artístico de la revista ELLE. Por descontado nada dije a nadie salvo a ella, que aprovecharía aquel viaje para presentarme a él y tratar de trabajar, desde Barcelona, como hacían algunos de los ilustradores que conocía. Quizá la diferencia estaba en que ellos trabajaban para una agencia. Y los encargos venían a través de ésta. No lo conseguí, pero me quedó la satisfacción del reconocimiento de mi trabajo.




Hi ha visites comentades (gratuites) Cafè-tertúlia per a gent gran , dilluns a les 16'30 i a les 18'30Dimecres, en català, a les 18h i en castellà, dissabtes a les 19h.Les places són limitades i cal incriure's prèviament al 934 768 639
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LA TRESCA I LA VERDESCA

Cartell de La sesta d'un faune- Nijinski

Els ballets Russos

Tinc els ulls plens de Ballets Russos. Sí, sí, aquest matí he anat a veure l’exposició del Caixafurm i me n’he quedat impregnada. A la sortida, al bar del Museu i pel carrer no feia més que veure coses que em recordaven el que, com una calcomania, duia enganxat: una faldilla, el dibuix del jersei d’una noia, unes sabates... sobretot les nenes, podien passar per un attrezo, per un tros de teló, pel vol d’una capa...

És una exposició preciosa, NO US LA PERDEU.

Els Ballets Russos van sorgir de la ment d’un boig, visionari i engrescador que es deia Serge Diaghliev, suposo que n’heu sentit a parlar. No solament va donar nova vida al ballet, fent-lo modern i duent la tradició russa a Europa, sinó que va ser l’aglutinant de moltíssims músics, pintors, decoradors etc. que, més enllà de les obres fetes directament pels Ballets, van marcar amb la seva empremta tot l’art modern.

Si voleu omplir-vos de colors, formes, invencions, música i art, aneu-la a veure sens falta. Però no us poseu un tutú. Faríeu el ridícul encara que al sortir segurament tindreu ganes de ballar.


I si voleu saber-ne més cliqueu aquí

dissabte, 22 d’octubre del 2011




(y III)

OLGA DUGINA Y ANDREJ DUGIN

Supongo que es la primera vez que veis sus nombres escritos. Yo los conocí por pura casualidad buscando ilustraciones por Internet. Y quedé fascinado por su estilo y su estética tan personal. Después fue a más mi interés, al conocer su historia en una entrevista colgada en la red. Ahora viven en Alemania unificada. Han vivido intensamente la demolición del muro. Sus vidas han cambiado por completo. Pero siguen siendo esa pareja fascinante, tanto anivel profesional como humano. En 2010 Olaga Dugina impartió un Master de Ilustración en el certamen de Lucca Comics y siguen viviendo una vida sencilla, a pesar de estar siendo reconocidos por todo el mundo. Lo suyo es trabajar. Ilustrar. Y sobre todo documentarse mucho antes de empezar a trabajar. Un libro pueden tardar en realizarlo, meses y meses, para preparar su composición, ser riguroso, llegando a parecer postales chinas. Cuantos más detalles más minutos de trabajo. Un ejemplo fueron El sastrecillo valiente y Las plumas del dragón, donde demostraron que una ilustración contemporánea puede acoger la tradición antigua. En este la fuente de inspiración fueron Bruegel y el Bosco. Otro avance profesional se presentó en 2002, cuando Warner Bros los contrató como artistas conceptual para la película “Harry Potter y el prisionero de Azkaban”. De sus pinceles surgieron los escenarios, la ropa, los objetos que debían poblar el film, un trabajo que duró un año completo. Ahora están trabajando para el libro “Hamlet” de Kindermann Verlag.

Ha sido una historia, la suya, que valía la pena contar.

Rafael Rodríguez-Bella Octubre 2011

divendres, 21 d’octubre del 2011


Las cosas en su sitio
Obras como las de Olga Dugina, son las que ponen a su sitio a Bob Esponja. Que nunca debiera haber surgido. Es un insulto al buen gusto.


(II)

OLGA DUGINA Y ANDREJ DUGIN

El editor Schreiber, (de la casa Escreiber-Bogen,n.d.r.), había visto unas ilustraciones que Andrej había hecho para una historia de Gogol y le propuso ir a Alemania. En aquella época Schreiber colaboraba con otros artistas rusos. Pero Andrej reusó la invitación creyendo que era un “tiburón capitalista”, ya sabe, dijo Andrej, “todo aquel tipo de cosas a las que nos venían aconsejando desde el gobierno. Sinceramente yo estaba lleno de propaganda anti-occidental, pero Schreiber insistió. Era la época de la Perestroika. Las empresas estaban vacías era difícil encontrar trabajo. Pero recibí una llamada de mi editor que resultó que colaboraba con Schreiber, y que pedía que fuese a Stoccarda (donde se hallaba la sede de Escreiber-Bogen,n.d.r.) para realizar una serie de libros. Dijo que me lo pensase e incluso que pidiese consejo a mi madre. Cuando se lo dije, ella contestó: “Estúpido ves inmediatamente, ¿a qué estás esperando?” Olga pensaba igual. Y así empezamos a hacer el zíngaro andar adelante y atrás, de Moscú a Alemania”.

En este punto intervino Olga en la entrevista y dijo que: “teníamos un permiso para viajar al extranjero que caducaba a los tres meses, y que en todo caso deberíamos volver antes de que caducase y pedir otro. Compramos una radio, para poder revenderla en Rusia y así tener dinero para los billetes para ir de nuevo a Alemania. No era fácil. Hasta que decidimos que queríamos quedarnos en Alemania”. Nunca se imaginaron que podría estar llegando el momento de poder vivir del trabajo que les gustaba. Sobre todo a ella. Olga tenía la fuerza, la convicción, de que había llegado el momento. Fue entonces cuando Andrej dijo, ante el encargo de “El sastrecillo valiente”, que “teníamos que buscar un estilo que entusiasmara a la gente que fuera distinto a todo lo que se estaba haciendo. Y elegimos una técnica muy cuidadosa, llena de detalles, algo de locos, con estilo personalísimo. Atacamos el trabajo con acuarelas y con pinceles muy finos con punta de pluma”. Hoy, cuando se les pregunta por qué escogieron este estilo, dicen que, “por miedo, miedo a no ser mejores que los otros, y no ser aceptados. Por tanto teníamos que superar a la competencia. En realidad no habíamos estado nunca amantes del detalle y si nos decantamos por ese camino fue por miedo.

CONTINUARÁ… Es una historia que vale la pena contar.

dijous, 20 d’octubre del 2011

LA TRESCA I LA VERDESCA


Quan he vist els dibuixos que ha enviat el Rafel m'he dit que em sonaven i buscant a internet n'he trobat molts, però aquest d'aquí dalt era el que recordava. És (junt amb d'altres), part de les il·lustracions d'un llibre que es troba aquí i que es diu Los mejores cuentos de las mil y una noches i està editat pel Fondo de Cultura Económica de Mèxic. Mentalment, feu la comparació amb els dibuixos de Bob esponja, per exemple, i en un exercici de sociologia recreativa podreu veure les trenta mil sis-centes diferències possibles en la mentalitat dels nens que contemplen un i altre. I no és broma, que la imaginació i la sensibilitat i moltes coses més, es formen, bàsicament, abans dels vuit anys. Ull amb el que regaleu! que s'acosten les festes i...

LA TRESCA I LA VERDESCA

Avui no hi ha altra imatge possible.


(I)

OLGA DUGINA Y ANDREJ DUGIN

Mª Dolors puso en el blog una reseña con unas bellas imágenes de Natalia Goncharova, la gran pintora rusa, y con ella su marido Mikhail Larionov.

Pero la importante, la que ha sobrevivido en la historia del arte ha sido ella.

Yo hoy quiero hablaros de una gran ilustradora rusa también, Olga Dugina y su marido Andrej Dugin. Y ha sucedido lo mismo: los dos son muy buenos ilustrando cuentos como Las mil y una noches, El sastrecillo valiente o Las plumas del dragón. Sus dibujos son verdaderas obras d arte, joyas que no solo han ido a parar a las manos de los niños, son piezas codiciadas por los mayores. Y ha sucedido lo mismo, ella es la parte más importante y creativa de este matrimonio.

Como dijeron los italianos, durante el master que dirigió Olga en Milán: tiene “mani di fata”. En este mismo año 2010 exponen una muestra antológica de sus trabajos en el certamen de Lucca Comics.

Se merecían este gran reconocimiento que se les ha hecho en Italia, Francia y Alemania. Su historia parece la de un cuento con final feliz, al menos hasta ahora.

Iré por partes para explicar su trayectoria, dentro de la Unión Soviética en la época de la Perestroika. Una historia triste, según contaban en una entrevista que les hicieron en Milán: “En la Unión Soviética, como se sabe, no era posible escoger el trabajo que uno deseaba. El único que era algo posible era en el terreno editorial, pero difícil de ganarse la vida, así que me dediqué a la enseñanza, en un instituto de arte y en la Academia de las Artes. Allí gracias al interés de un profesor pude publicar mi primer libro para la infancia”, explicaba Andrej Dugin. En aquel momento fue cuando conoció a Olga. “Yo no tenía suficiente tiempo para ilustrar y ejercer como profesor, así que le propuse colaborar conmigo. Empezó con las cosas más simples y ha terminado realizando personajes y las cosas más complicadas. Ahora ya no necesita mi ayuda o consejo, más todo lo contrario, soy yo que he pasado a colaborar con ella”. RAFAEL.

CONTINUARÁ… Es una historia que vale la pena contar.



Seis años ya

Tal día como hoy, un 20 de octubre de 2005, moría en Mónaco, Jean-Michel Folon, el hombre que quería un mundo pacífico y bello, tal como él lo pintaba y dibujaba. A Folon le vino la fama inesperadamente, al enviar al azar, unos dibujos a las revistas The New Yorker, Esquire y Horizon. Gustaron mucho, tanto, que al poco realizó una portada para Time, a la cual le siguieron otras tres. Quién no recuerda a sus hombrecitos con sombrero, en tonos azulados, de cuyas cabezas salían los colores del arco iris o una lluvia de estrellas, de todo salía, menos un pensamiento pesimista.

Amnistía Internacional le encargó una ilustración para la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Ilustró a Kafka, Borges, Prevert, Bradbury, entre otros. Intervino como escenógrafo en obras de Stravinsky y Boldoni. Para Woody Allen, realizó los posters de sus films: La rosa púrpura del Cairo y Septiembre.

Siempre fui un admirador suyo desde que lo descubrí con la publicidad que hizo para la Pluma 22 de Olivetti. En el 2006, y por casualidad, durante mi visita a Bruselas, hallé su Fundación Jean-Michel Folon en La Hulpe, en las caballerizas que mandó construir, junto a su castillo, el marqués de Béthune-Hesbignel, y que años después compró el químico e industrial Ernest Solvay. Fundación Jean-Michel Folon tiene 14 salas, donde se exhiben 300 obras suyas: diseños, pintura, posters, esculturas y diversos objetos creados por el artista. La entrada que da acceso a estas salas, es un enorme libro, y hay que esperar a que su gran portada se abra para poder acceder a su interior. Allí empieza un maravilloso recorrido por el mundo y la magia de Folon.

“La nature n’appartient a personne, parce qu’elle appartient à tout le monde”. Son palabras de Folon que merecían ser recordadas, cuando se cumplen seis años de su muerte.

Rafael Rodríguez-Bella