dimarts, 1 de juliol de 2014





Un grande entre los grandes

Cuando preparaba mi libro sobre el cartel cinematográfico español, tuve la suerte de que me recibieran en sus casas, muy amablemente, algunos de los cartelistas aun vivos de la época dorada. Mataix, en su casa-estudio de Masnou, Albericio en la sala de exposiciones que regentaba en la calle Petritxol, Josep Clavé (de la firma MCP primo del pintor Antoni Clavé), en su piso de Torrent de l’Olla, y finalmente tras intensa búsqueda por Barcelona y Castellón, lugares donde había trabajado y vivido, pude localizar en Olesa de Montserrat, lugar donde vive en la actualidad, a Mac (Macario Gómez Quibus), que se me ofreció amablemente a que lo entrevistase en su casa. Estuvimos hablando toda una tarde, me explicó muchas anécdotas de los encargos que le hacían, de su lucha por sortear la censura de los tristes años del franquismo, de sus inicios, de los grandes carteles que se llegaron a exhibir en el extranjero, de los parabienes recibidos de George Lucas, Kirk Douglas, Charlton Heston o Stanley Kramer. Ahora tendremos ocasión de contemplar una selección de carteles suyos, de la colección de más de mil carteles que posee la Filmoteca de Catalunya, y que expondrá en su sede la plaça Salvador Seguí, del 17 de julio al 14 de septiembre en su sala de exposiciones. Y con la que he tenido una charla con la comisaria que se encarga de montarla. Vale la pena ver de cerca su trabajo, aunque no podremos contemplar los originales, como hubiera sido de desear. Todo y así, de gusto observarlos desde diferentes aspectos: por su composición gráfica o su tipografía, por el tratamiento de los rostros de los actores en sus diversas etapas, por la explosión de colorido, porque ha tocado todos los géneros, porque revolucionó el medio tanto en carteles, como en folletos o los clichés de prensa, con sus dibujos pluma o la utilización del lápiz graso sobre papel acuarela. Todo ello hablamos aquella tarde. No dejéis de ver su exposición valdrá la pena, le debemos un homenaje a él y a los que como él nos hicieron soñar pelis pegados en las paredes, porque hubo un tiempo en que los muros hablaban de cine.